Los simulacros ante desastres naturales como sismo, representan para empresas, industrias, escuelas e instituciones no solo un ejercicio para revisar rutas de evacuación, sino una oportunidad para evaluar qué tan preparada está su operación para mantener la comunicación, identificar daños y coordinar recursos ante una emergencia. Contar con protocolos definidos, responsables por área y sistemas de comunicación que permitan mantener la coordinación entre equipos puede ser determinante cuando una emergencia interrumpe las operaciones habituales.
La experiencia del sismo del 19 de septiembre de 2017 mostró los retos que pueden presentarse cuando una emergencia afecta las comunicaciones. Además, el impacto de una emergencia trasciende la seguridad de las personas y puede afectar directamente la continuidad de las operaciones. De acuerdo con INEGI, después de los sismos de septiembre de 2017, 35.5% de las industrias manufactureras, 32.3% de los establecimientos comerciales y 49.3% de los servicios privados no financieros que reportaron afectaciones suspendieron actividades. Entre las industrias manufactureras que suspendieron operaciones, 19.9% permaneció detenido durante más de tres días, mientras que en los servicios privados no financieros la proporción fue de 26.8%.
Radiocomunicación para mantener coordinados a los equipos
Ante escenarios donde las redes convencionales pueden verse afectadas, la radiocomunicación profesional representa una herramienta para mantener canales directos entre equipos de seguridad, mantenimiento, operaciones y brigadas de protección civil. A diferencia de los sistemas de comunicación dependientes de redes celulares comerciales, los esquemas de radiocomunicación pueden establecer canales específicos por área o función y facilitar la comunicación grupal mediante Push-to-Talk, los cuales pueden reducir de un 20% y un 40% los tiempos de coordinación operativa.
Para las empresas, el simulacro representa una oportunidad para comprobar si estos canales cuentan con la cobertura necesaria, si los responsables conocen los procedimientos de comunicación y cuánto tiempo toma transmitir una instrucción y recibir confirmación.
Videovigilancia para identificar riesgos después de una evacuación
Una vez que las personas han sido evacuadas, otro de los retos consiste en conocer qué ocurre dentro y alrededor de las instalaciones sin exponer nuevamente al personal. La videovigilancia permite mantener puntos de observación en accesos, zonas de producción, estacionamientos, almacenes, áreas restringidas y otros puntos críticos.
La dimensión que ha alcanzado esta tecnología en la capital del país muestra su relevancia. El C5 de la Ciudad de México opera más de 81,900 cámaras de videovigilancia, infraestructura que permite contar con información visual de distintos puntos de la ciudad y apoyar la atención de emergencias.
En el ámbito empresarial, Uniview (UNV) incorpora soluciones de videovigilancia IP, almacenamiento, analítica y plataformas de gestión que pueden integrarse en diferentes entornos. Su aplicación permite centralizar imágenes de puntos estratégicos y facilitar que los responsables tengan una visión más amplia de lo que ocurre durante una contingencia.

Centros de monitoreo para convertir información en decisiones
La información obtenida mediante cámaras adquiere mayor valor cuando puede concentrarse y visualizarse de manera simultánea. Los videowalls y centros de monitoreo permiten integrar diferentes fuentes de información para supervisar instalaciones, accesos, perímetros y zonas críticas desde un mismo espacio. Este tipo de infraestructura resulta especialmente relevante durante una emergencia, cuando los responsables necesitan identificar rápidamente qué zonas requieren atención, dónde existen riesgos y qué recursos deben movilizarse.
La integración de videovigilancia, centros de monitoreo y comunicación permite avanzar hacia esquemas de seguridad conectados, donde la información puede compartirse entre diferentes equipos y utilizarse para coordinar una respuesta más ordenada.
Sistemas de alarma para reforzar la detección
La prevención también requiere identificar situaciones de riesgo antes de que se conviertan en una emergencia mayor. Los sistemas de alarma pueden complementar la estrategia de seguridad mediante sensores y dispositivos capaces de detectar accesos no autorizados, eventos o condiciones que requieren atención.
Para ello, soluciones de alarma como las de Garnet y comunicación que pueden integrarse con sistemas de monitoreo y permitir la supervisión de instalaciones de manera local o remota. Para empresas, escuelas, comercios e industrias, esta tecnología puede formar parte de protocolos destinados a detectar y comunicar incidentes de manera oportuna.
El simulacro como prueba de continuidad operativa
Más allá de medir cuánto tarda una evacuación, el ejercicio puede utilizarse para evaluar la cobertura de comunicación, la disponibilidad de sistemas de monitoreo, la capacidad para identificar daños y la coordinación entre las distintas áreas. Los datos de 2017 muestran que una emergencia puede mantener a una organización sin operar durante varios días. Por ello, la prevención tecnológica debe enfocarse en reducir puntos de vulnerabilidad, mantener la comunicación y contar con información suficiente para tomar decisiones durante y después de una contingencia.
Para empresas e instituciones, convertir el simulacro en una prueba integral de sus sistemas permite identificar fallas antes de una emergencia real y avanzar hacia operaciones más preparadas, coordinadas y resilientes.



